sábado, 12 de mayo de 2012

JEREZ: UN PÚBLICO FELIZ Y ENCANTADO DE CONOCERSE

Viernes 11 de mayo
Plaza de Toros de Jerez de la Frontera 
Tercer festejo de la Feria del Caballo
Seis toros de Núñez del Cuvillo para El Juli, El Fandi y Manzanares

Foto, AURELIO PÉREZ
Al finalizar el paseillo se guardó un minuto de silencio en honor de don Salvador García Cebada, recientemente fallecido.

La combinación del cartel es algo rara, ¿verdad?. ¿A qué hay algo que no pega? Pues se equivocan Uds, se trata sencillamente de un cartel para todos los públicos. Un espectáculo de variedades para pasarlo bien, sin exigencias. "La diversión está asegurada", podría anunciar la furgoneta con megafonía de la empresa Balañá que recorre las calles de Jerez. Y es que el público de Jerez va a los toros a divertirse. Por eso no fue el jueves que toreaban un torero aburrido, otro que anda algo triste y un jovenzuelo enfadadizo. Hoy sin embargo, la plaza casi se ha llenado en sus tres cuartas partes para ver a tres jóvenes exitosos, cada uno en su estilo. Y eso que la plaza de toros de Jerez  es una edificio incómodo y mal acondicionado. Además de la suciedad y los desconchones en las paredes, las gradas son impracticables para las personas mayores y el techo es de...¡uralita!  

Los toros de Núñez del Cuvillo, teniendo en cuenta que en plazas de segunda categoría el peso mínimo son los 410 kilos, han rondado el mínimo para una de primera, entre los 510 y los 470 kilos. En general con escaso trapío, flojos aunque aptos para soportar una lidia de pocas exigencias, en particular el tercio de varas ha sido un mero trámite. Por otra parte, han lucido las bondades de la casa: nobleza, embestida pastueña e incansable,  la cara baja.... Hemos echado en falta algo de agresividad, algo de acometividad, fiereza, algo que diera emoción a la lidia. 

El Juli, de tabaco y oro, se las vio en primer lugar con un jabonero sucio marcado con el nº 85 de 510 kilos, pobre de cara, abrochadito de pitones y sin morrillo. De salida fue algo abanto, de la única vara que le pusieron salió suelto, nunca siguió los capotes, se mostró distraído y esperó en banderillas. En la muleta fue noble y pastueño, por falta de fuerza cabeceó algo y se fue quedando. Mientras duró, el Juli estuvo facilón con él, sin obligarle mucho, sin cargar la suerte, llevándolo el línea recta para no quebrantarlo, rematando poco la suerte. Por cobrar una estocada trasera saliéndose por el pitón derecho con su habitual saltito en paralelo a la cruz  el público le concedió las dos orejas y se aplaudió al toro en el arrastre. Pues bueno, pues vale, así todos felices. 

El segundo toro lleva marcado el nº 264, pesa 470 kilos, luce una bonita capa melocotón y calcetas blancas. Es algo más ofensivo que el anterior, aunque chico. Lo marcan un poquito con la vara y El Fandi ejecuta un quite surtido compuesto por delantales, no se sabe qué y una serpentina de remate que causa el delirio en el graderío. El toro flojea mucho de la mano derecha, nadie protesta, algunos tímidamente lo comentan en la grada, nadie dice nada. El Fandi ejecuta su repertorio con los palitroques, violín incluido. No sé porqué se me viene a la mente Granero, que tocaba muy bien el violín pero toreaba Veraguas de patas duras y malas intenciones, hasta que uno lo mató un mes de mayo como éste. El toro está axfisiado tras la paliza que recibe de El Fandi en banderillas, acomete como puede, con la cara alta y sin fuerzas. El Fandi muletea con aseo pero se pasa de faena, se pone pesado, yo creo que él mismo pierde el hilo de lo que piensa hacer y la faena resulta un sin sentido de pases. Mata de una estocada algo caída. Dos orejas ¡Toma ya!

El tercero, nº 165, 475 kilos, melocotón, bien armado y tocado del derecho, le toca a Manzanares. Barroso le pone al toro un puya muy trasera. En banderillas es tardo y corta. En la muleta es muy mirón. Manzanares torea sin estarse quieto, nunca acaba las tandas donde las empieza. Ese movimiento de pies ¿a qué viene? Parece buscar siempre la posición delante del toro, o en paralelo al toro, que le permita ligar y mandar sin tener que cargar la suerte. ¿Es esto posible? El público valora que el toro lo mire, dicen "¡Cómo está aguantando!" Yo lo veo muy movido, con precauciones. Mata recibiendo como ya es habitual, cobra media estocada baja. Se piden las dos orejas pero inexplicablemente ahora el presidente se muestra riguroso y solo da una. Gran bronca. Por favor, señor Presidente, no imponga Ud recortes a este público tan feliz que está presenciando la mejor corrida de toros que pueda verse en el mundo. ¿Es que Ud no bebe Tío Pepe? 

Sale un castaño muy oscuro en cuarto lugar, marcado con el nº 80, de 490 kilos, el más serio hasta ahora. Abanto y dando muestras de buscar el chiquero, El Fandi se lo tiene que traer desde toriles a El Juli para que lo ponga en el caballo. Sale suelto, mejor dicho, huido de la primera y única vara. Le ponen banderillas y comienza El Juli le aplica una serie por bajo sometiéndolo mucho para sacándolo un poco más allá del tercio, donde el toro se derrumba. En la muleta es el clásico Núñez del Cuvillo, repetidor y pastueño, carente de agresividad. Faena larga del  Juli dominando mucho, ligando y mandando, por ambos pitones, con bellos cambios de manos. Suena  las palmas por bulerías, se pide el indulto. El Juli alarga la faena para ver si el presidente cede a la petición. Suena un aviso. Ejecuta El Juli una estocada tendida y trasera y tiene el mal gusto de seguir dándole muletazos al toro  ¡Pero si ya lo has matao! De nuevo gran bronca al presidente por  pretender atenerse a la realidad. ¿Pero sigue Ud sobrio? ¿No se ha enterado Ud que aquí la realidad no importa? ¿Ah, no?, perdón.  Pues como el toro ya está muerto que le den la vuelta al ruedo y al Juli las dos orejas y el rabo. 

Quinto toro, nº 221, 480 kilos, colorao, el de más presencia de la tarde, con carita y enmorrillado. No lo pican. Bueno, lo pica pero como si no. Acude pronto a las banderillas. Resulta que el torito no se agota tras las banderillas. Nos gusta el toro, además no es bobo sino que quiere coger los engaños, es codicioso, repetidor, baja la cara. El Fandi debería comprar lotería, porque le ha vuelto a tocar el toro bueno de la corrida. El Fandi no se acopla, vamos que ni para ni templa ni manda y el toro le puntea la muleta. El Fandi renuncia a sacar faena del único toro con algo de casta de la tarde y comienza dar un recital de molinetes y otras cosos muy movidas pero que exigen poco mando. Estocada casi entera caída y tendida. No hay petición. ¿A recobrado el público la sensatez? ¡Qué va! Sale el Fandi a saludar al tercio y nadie le dedica ni un solo aplauso al toro de la corrida.  

Último de la tarde, nº 237, negro, 475 kilo, anovillado. Se astilla los dos pitones en el primer remate en un burladero. Bien la cuadrilla de Manzanares. Una buena vara de Chocolate y dos pares dejándose ver de Trujillo. El toro es algo tardo y flojo, embiste con la cara alta, no se emplea, se va quedando cada vez con menos recorrido. Manzanares no lo luce en la muleta. Mata de un bajonazo contrario pero casi no se ve por  que ya va oscureciendo. Una orejita más. 

Finaliza el festival orejero. El resultado final es el que todos deseaban. Todo el mundo es feliz. Los toreros felices, el ganadero feliz, el público felicísimo. Con ambiente tan propicio mañana Morante debería montar un taco. ¿Porque me acuerdo ahora de Morante?  Yo que sé, dejemos al subsconciente con sus cosas y vámonos ya para La Línea.       

1 comentario:

  1. Magnífica vuestra labor "tuitera" desde la plaza durante el festejo. ¡Cómo siento no haber podido acompañaros! Un abrazo muy fuerte desde Sevilla.

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Gracias

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