martes, 18 de diciembre de 2012

MANZANARES Y LA ESPADA DE CARBONO

Releyendo a los clásicos



Un día fue Apolo a la fragua de Vulcano, a encargar una espada.

      -Hágame usted una espada ligerita, que me duele mucho la muñeca

     -No se preocupe maestro, que en vez de una de forja la haré una de fibra de carbono 

     -Es que de matar tantos toros el trozo de carne de la muñeca es del codo, y el del dedo gordo es un trozo del indice 

     -Vaya tela, eso si que definitivamente es la parte por el todo, la encarnación de la metonimia que viene a poner fin a la sinécdoque de toda la vida, dijo uno de los currantes, el de la cara de bobo, el que tiene la boca entre abierta y que había estudiado algo de Retórica y Solfeo por el método belga con el padre Álvarez el Loco, cuando la EGB, en los claretianos de Heliópolis y no se le había olvidado. 

Ahora al que se le puso cara de bobo fue a Apolo, que era de la LOGSE. 

     -Está claro maestro, explicó el empleado de Vulcano: el matador por la espada, por la espada el acero y como lo de el acero por el carbono no lo va a enterder la afición mejor será pasar de la parte por el todo al efecto por la causa: la muñeca. 


A Apolo, que le gustaba vestirse con faldas y ponerse zarcillos, le gusto mucho el razonamineto del mozo de fragua y agradecido pagó a Vulcano con un soplo, pero no uno para avivar el fuego de la fragua sino la venganza en el corazón del herrero. Fue así como éste se enteró que su mujer se la estaba pegando con un tal Ares y sumando a su mala leche de renco la intempestiva furia de cornudo fue en busca de la casquivana Afrodita, que así se llamaba ella, dispuesto a marcar su cara bonita con un hierro candente y a acabar con la vida del guaperas de Ares. 

Mientras tanto Ares, por prevención, había puesto a un amigo tonto llamado Electrión en la puerta del lugar donde estaba dándose el lote con la Afrodita  por si llegaba el marido de ésta, como así ocurrió. Pero como decíamos, Electrión era un simple y se había quedado dormido así que no pudo dar el aviso a tiempo, con lo que el herrero cojo pilló infraganti a los dos amantes.  Todo lo que ocurrió después con Vulcano, Ares y Afrodita es bien sabido  y a quien no lo sepa aun se lo puede contar cualquiera  o lo puede ir a ver a los museos porque anda pintado en tablas y lienzos del tiempo en que todavía  los maestrantes no iban por ahí encargargando carteles modernos. Lo que nos interesa aquí es lo que pasó con Apolo, Electrión y el empleado con cara de bobo.

Muñeca-Apolo siguió triunfando con su nueva espada de fibra de carbono y saliendo todos los años por la Puerta del Príncipe como sale el sol por Oriente y cada vez fueron más los fieles del culto decadente  a Apolo Helios, sobre todo entre las mujeres y los cursis y también entre muchos jacintos y ciparisios. 

Electrión fue convertido en gallo por Ares y condenado a ser lanzado por los aires por un señor de Almendralejo cada vez que Talavante diera una vuelta al ruedo en cualquier plaza del mundo. 


El empleado de la fragua, al que se le había quedado cara de no saber si iba a llegar a fin de mes desde que Vulcano le recortara el sueldo, siguio con la boca entreabierta eternamente, sin decidirse nunca a dejar de sacar el abono de los toros, que es lo que le pedía la razón y la contabilidad doméstica. 

1 comentario:

  1. Ha estado Vd. quevediano, en el mejor tono burlesco, aunque algo excluyente para los logsianos, tan ajenos al recurso de la mitología.

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Gracias

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