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lunes, 30 de abril de 2012

MIURA EN SEVILLA

29 de Abril de 2012. Plaza de Toros de Sevilla. 19º festejo de abono

Fotos, PEPE MORÁN
Última corrida de la Feria de Abril. Los toros de MIURA salieron sin divisa en señal de duelo por el reciente fallecimineto de la madre de los ganaderos, don Antonio y don Eduardo. Hiceron el paseillo acompañados de sus cuadrillas JOSÉ LUIS MORENO, RAFAELILLO y SERAFÍN MARÍN. 

El primero de Miura, Removido, cárdeno oscuro, 610 kilos, anovillado y con poca cara. Le pusieron tres varas, embistió con la cara alta, no pasaba en la muleta, se puso andarín. Lo mató Moreno de una estocada tendida y trasera. Aplausos generosos.

El segundo de Miura, Guindalero, cárdeno claro y 635 kilos, hizo la típica salida de los toros de la casa, mirando con gesto nervioso lo que dejaba atrás y al tendido, como para quedarse con la cara de cada uno. Rafaelillo lo recibe con verónicas. Esquivel le pone dos varas largas y en alguna ocasión rectifica. Llega el toro a la muleta muy flojo de manos, se para y no quiere pasar. Lo pasaporta Rafaelillo con aseo. Saludos.



El tercero de Miura, Afilador, cárdeno de 590 kilos, es largo de cuello descolgado, muy bien armado, tiene buena presencia pero es muy blando de manos y la presidencia ordena su devolución. Sale en su lugar Cocinito, un sobrero de el Conde de la Maza, colorao de 542 kilos, de buena planta, con mucha cara y astifino. De salida es abanto, se frena e los capotes, toma la primera vara, derriba al caballo y lanza puñaladas hacia arriba con el pitón derecho. Le aplican dos varas más para quitarle las ganas de pelea. En banderillas la cuadrilla se muestra con excesivas prevenciones. Salta un espontáneo por el 11 y le da dos zurdados con un chaleco. Se lo lleva la fuerza pública. Serafín Marín no quiere ni ver al del Sr Conde, realiza un trasteo defensivo y lo mata saliendose de la suerte de una estocada caída. Silencio. 



Cuarto de la tarde, Encendido, un precioso cárdeno mulato y bragao de 636 kilos. Se vuelve al tendido en cuanto sale para identificar al personal. Empuja en la primera vara con el pitón derecho. José Luis Moreno comienza el trasteo, hasta ahora el toro no ha dado muestras de especial peligro. El de Córdoba se destapa un segundo y el de Miura lo voltea estrepitosamente.




Ya lo ha visto y no lo olvida. Lo busca continuamente y todavía le queda a Moreno un buen trago que pasar. Resulta arroyado una segunda vez, el de Miura lo busca por el suelo y se libra milagrosamente de la cornada. Moreno hace varios intentos para matarlo, no está la cosa como para pasar muy cerca así que ejecuta la suerte saliendose mucho y mata tras algunos pinchazos caídos. Se le pide que salga al tercio a saludar, como compensación por el mal rato



El quito se llama Olivarero, es cárdeno y pesa 614 kilos.  Lo recibe Rafaelillo de capa con una larga cambiada de rodillas y lo recoge con verónicas que remata con media. Gran ovación. El toro es algo trotón, le ponen dos varas sin darle mucho, Rafaelillo quiere conservarlo para la muleta, aunque parezca un sin sentido decir esto de un Miura. Se ejecuta bien la suerte de banderillas, el toro acude a los cites y no espera ni corta tanto como sus hemanos. Pone un buen segundo par José Mora, primero de la cuadrilla, de teja y azabache. 



Rafaelillo le saca faena al de Miura. Le da distancia en el cite, intenta mandarlo largo por ambos pitones pero le falta brazo, cuando él ya ha acabado de dar el muletazo todavía queda más de medio toro por pasar. No creemos sea una carencia del murciano, sino una imposible relación de longitudes, la de su brazo y la del toro. La solución es lidiar sobre los pies, como hacían los antiguos. El Miura no deja de embestir y descuelga el cuello. La faena gusta y tiene emoción, aunque algunos se preguntan como es posible que el Miura no haya aprendido tras la primera tanda de muletazos y se haya puesto defensivo. Habrá que darle su mérito a Rafaelillo y admitir que también hay Miuras nobles.  



Tras un pinchazo cobra Rafaelillo una estocada casi entera algo contraria, escuchando un aviso antes de que doble el toro, que le vale la vuelta al ruedo. Corresponde a Serafín Marín la lidia y muerte del último de la tarde. Dio varios mantazos y mató de media caída. Silencio. 

TOREROS DE LA LÍNEA EN SEVILLA, EN LA DE MIURA

Foto, gentileza de PEPE MORÁN
En la tarde del 29 de abril se verificó la última corrida de la Feria de Abril de Sevilla con el tradicional encierro de MIURA, ocasión en la que actuaron dos toreros de La Línea de La Concepción.   

JUAN JOSÉ ESQUIVEL lo hizo a las órdenes del matador de toros Rafaelillo. Como primer picador de tanda se las entendió con  Guindalero, un toro cárdeno claro de 635 kilos nacido en febrero de 2008. Esquivel le puso dos varas largas ya que el Miura se enceló en el peto. Escuchó algunos pitos de parte de los que consideraron que le estaba pegando mucho.  Había hecho el toro la típica salida de los Miuras, mirando atrás nada más salir por la puerta de chiqueros y moviendo la testa con nerviosismos, como queriéndose enterar de todo lo que se hablaba en el tendido. Luego en la muleta blandeó de manos y no quiso tomar los engaños.


CARLOS PACHECO, matador de toros de alternativa, nacido en La Linea y criado en San Roque, actuó como segundo en la cuadrilla de Serafín Marín. Tuvo que ponerle dos pares a Cocinito, el difícil sobrero colorao del Conde de la Maza, entrado y saliendo de la cara del toro con prevenciones pero airoso. Bregó con el sexto de la tarde, Estopeña, un cárdeno de Miura de 630 kilos, para que pareasen sus compañeros.

ESPERAMOS TENER MÁS FOTOS DE ESQUIVEL Y PACHECO EN BREVE TIEMPO,
 ESTÉN ATENTOS
GRACIAS

domingo, 29 de abril de 2012

Anecdotario. Un espontáneo más.

Imagen tomada mediante captura de pantalla
Día 29 de abril de 2012, Real Maestranza de Sevilla, última corrida de feria: seis toros de Miura, para José Luis Moreno, Rafaelillo y Serafín Marín, en la que participaron por cierto los campogibraltareños Juan José Esquivel, picador de la cuadrilla de Rafaelillo y el banderillero nacido en La Línea y residente en San Roque Rafael Pacheco, al que en su día tuvimos el gusto de tener en nuestra tertulia taurina.
Uno de los Miuras fue devuelto a los corrales y en su lugar salió a la arena uno del Conde de la Maza, un toro difícil que buscaba y sabía más que los Miuras. Precisamente en ese Toro, complicado como él solo, es en el que decidió tirarse a la plaza el espontáneo que puede verse en la imagen.

martes, 17 de abril de 2012

ABURRIDO ENCIERRO DEL CONDE DE LA MAZA

Lunes 16 de abril de 201. Plaza de Toros de Sevilla. 5º festejo de abono

Joselito Adame
https://www.facebook.com/pages/Joselito-Adame/485501655146
Seis toros del Conde de la Maza de desigual presentación. El primero basto y gordo, acochinado. El segundo alto y grande, un pavo. Los otros cuatro más armónicos y bajos, quizá en el verdadero tipo de la ganadería, o al menos más parecidos a los que hemos visto otros años. Todos con caras en puntas, astifinos. En general faltos de casta, mansos. Destacó el quinto, aunque se vino abajo en el último tercio. 

Salvador Cortés no se hizo con el manso primero, que de salida rehuyó del capote y luego se paró en la muleta. Palmas generosas.Tampoco dominó al cuarto a pesar de alargarse en una faena en la que estuvo casi siempre fuera de cacho y despidiendo las pocas embestidas del toro. Silencio.    

Luis Bolívar cubrió el expediente con el mansurrón segundo con una faena que no puede dejar rastro alguno en la memoria.Silencio.  El quinto tuvo un comportamiento distinto a los demás, no rehuyó el capote, hizo buena pelea en el caballo, empujando con fuerza y fijeza en la primera vara y entrando pronto a la segunda. Ambas veces salió del caballo persiguiendo los engaños.  Acudió igualmente pronto a los cites en banderillas. Podría haber sido el toro de la corrida  pero en la muleta fue a menos. Bolivar lo toreó bie por el derecho, sonó la música, cogió la muleta con la izquierda y sufrió un desarme que provocó que el bombo marcara de repentinamente el fin del pasodoble. Siguió toreando por el pitón derecho, el único bueno, por donde embestía con cierta clase. Lo mató de una buena estocada.  Oyó una ovación. 

El mexicano Joselito Adame se presentaba en Sevilla como matador de toros. Le tocó en suerte el tercero de la tarde, cárdeno bragao, un manso de libro que se dedicó a corretear por le ruedo huyendo de todo sin que nadie fuera capaz de pararlo. Lo picaron como se pudo, muy mal, y debieron causarle alguna lesión en el costillar o en los bajos porque en cuanto Adame le dio la primer tanda de muletazos se vino abajo y se echó. Lo mató regularmente. Saludos de compensación. El sexto no tuvo la clase en el caballo del quinto ni ni manseó ostentosamente como otros. Joselito Adame le dió distancia, primero en un vistoso quite de capa muy movido pero de poco mando, que luego alguien nos aclaró eran lopecinas. Luego en una faena de muleta que fue de más a menos porque el toro sacó un fondo de casta y genio que le permitió dar algunas buenas embestidas pero aprendió pronto que siguiendo el engaño no alcanzaba presa alguna, sino que se veía burlado así que tras desarmar a Adamé una vez intentó salir huyendo tras cada pase sin que el mexicano lograra someterlo del todo. Cobró Adame una buena estocada y se le premió con una oreja, de nuevo, excesivamente generosa. 

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