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lunes, 23 de julio de 2012

GRAN SEMIFINAL EN MONTORO

 Domingo 22 de julio, semifinal del XVIII Ciclo de novilladas organizadas por AAET Pedro Romero y la colaboración  de "Canal Sur TV"

Tarde de mucho calor, en la  ciudad de Montoro, con mas de tres cuartos del aforo de la plaza, se celebro la gran semifinal del XVIII Ciclo de novilladas, con 6 erales  de la ganadería de Jandilla, nobles, con raza y dieron buen juego, el sexto complicado. Para los novilleros:

Sergio Paez de Ronda, Jesus Alvarez de Camas, José Garrido de Badajoz, Fernando Rey de Málaga, Lama de Gongora de Sevilla y Alejandro Jimenez de Sevilla.

 Primero: De pelo negro le correspondió a Sergio Paez, con un terno rosa y oro, con el capote lo recibe con verónicas muy templadas, en la muleta el eral fue muy bueno y Paez supo aprovechar la nobleza y el fondo que tenia el novillo, con la derecha toreo en redondos muy largos y componiendo la figura, quedando colocado para el de pecho. Estocada se le concede dos orejas.





Segundo: De pelo negro, para Jesús Alvarez de celeste y oro. Recibe al eral a puerta gallola y rematando con verónicas. Invita a dos compañeros a colocar banderillas, con la muleta toreo en redondos no llegando a  acoplarse con el eral. Estocada y descabello. Una oreja.





Tercero: Negro y meano, para José Garrido de rosa y oro, con el capote rodilla en tierra, verónicas y rematando con media. Con la muleta flexionando las rodillas saca al eral a los medios, lo cita desde lejos y este acude con suavidad, dándole unos redondos de gran calidad y rematados con pases de pecho muy largos, con la izquierda naturales largos y con toreria se acoplo bien al novillo sacandole pases de todas las marcas , afarolados, molinetes, circulares invertidos bernardinas y rematados con pases de pecho con mucho arte. Estocada  delantera recibiendo dos orejas tras un aviso. 


Cuarto: De pelo negro, para Fernando Rey de grana y oro, con el capote lo recibe con verónicas y chiculelinas y rematando con media. Con la muleta flexionando las rodillas con pases por bajo, cita de largo y el eral acude con prontitud toreando en redondos, molinetes muy ligados y terminando con pases de pecho de pitón a rabo. con la izquierda naturales muy largo y con hondura, circulares invertidos y manoletinas. Pinchazo y estocada atravesada saliendo por el costillar. Una oreja.


Quinto: De pelo negro, para Lama de Gongora de rosa y oro, lo recibe con dos afarolados de rodilla, verónicas y revolera. Con la muleta pases por bajo, flexionando las rodillas, redondos muy terminados y quedándose colocado para el siguiente, con la izquierda naturales largos en el se quedaba corto y arrollaba, el novillero tapaba el defecto del eral. Estocada baja, tendida y descabello. Una oreja.



Sexto: Negro, para Alejandro Jimenez de verde oliva y oro, se va a puerta gallola, revoleras,  verónicas y tafalleras. Novillo malo para la muleta y con poco recorrido. El novillero lo cita desde el centro de la plaza con la mano izquierda dándole algunos naturales  sin re matarlos, con la derecha le ejecuta una buena tanda de redondos. Se le vio con soltura a este novillero a pesar de que le toco en suerte el peor eral de la tarde. Estocada casi entera dos orejas

Destacar la actuación de los subalternos, que estuvieron muy bien toda la tarde, en particular la del Algecireños J. Miguel Montoya, con el capote y coloco el mejor par de banderillas de la tarde al sexto eral. 

Conclusión: Novillos muy buenos.
Sergio Paez , dos orejas.
Jesus Alvarez, un  oreja.
José Garrido, Dos orejas.
Fernado Rey, una oreja.
Lama de Gongora, una oreja.
Alejandro Jimenez, dos orejas.

Los novilleros, José Garrido, Lama de Gongora y Sergio paez, se clasifican para la final del día 29 de julio en  Belmez.     

jueves, 26 de abril de 2012

TRASTORNO BIPOLAR Y LÁGRIMAS DE SAN PEDRO

25 de abril de 2012. Plaza de Toros de Sevilla. 14º festejo de abono

Fotos, gentileza de Pepe Morán
La Plaza de Toros de Sevilla sufre un grave trastorno bipolar. Media plaza se encuentra en evidente estado maníaco, manifestando una euforia desmedida ante cualquier nimiedad. Se aplauden picotazos traseros y bajos en la suerte de varas. Se aplauden pares de banderillas a toro pasado. Se aplaude a los picadores por caerse del caballo. A los toreros por enganchar los engaños o pinchar con la espada. Se regalan orejas y pollos. La banda toca a destiempo compases charangueros que finalizan repentinamente. Otra media plaza se encuentra sumida en la más triste melancolía. Bosteza, no le interesa lo que pasa en el ruedo, pierde la mirada aburridamente en los tendidos buscando a algún conocido, a alguna mujer guapa quizá. Aveces, despierta, se enfada y profiere un grito de rabia o unas risas y palmas destempladas, sarcásticas. Pita a los toreros, a la banda y a la presidencia. 

Seis toros de Jandilla y Vega Hermosa se han corrido hoy. Bien presentados, quizá algo pasados de romana rondando algunos los 600 kilos, nobles y con clase en la embestida, pero sin fuerzas para aguantar tantos kilos ni las exigecias de la lidia. Estos toros hubieran servido, como dicen los taurinos, en plazas de segunda, en Jerez o en Algeciras, donde la suerte de varas consiste por lo general en un picotazito tras colocar al toro literalmente encima de caballo, sin obligarle a dar un solo tranco en la embestida. Si el toro está más fuerte se le rompe el solomillo para que baje la cara y ya está. Banderillas, sólo dos pares y sin dejarse ver, no vaya a ser que el toro embista al galope, por favor. En Sevilla sin embargo queremos que todo se haga reglamentariamente: dos puyazos viendo al toro entrar al caballo, tres pares de banderillas dejándose ver. El resultado es que los toros, que no tiene fuerza ninguna, llegan reventados a la muleta y se paran o se caen. La solución al trastorno maníaco-depresivo que venimos sufriendo en Sevilla parece que pasa por traer toros íntegros y de poder que resistan la lidia que queremos ver o por amoldar esta a las exigencias a la baja de los toros flojuchos y noblotes, claro que entonces seríamos una plaza de segunda. 

Bueno, dejémonos de parapsicología y veamos que es lo que ha pasado hoy. Al primero no lo he visto en el caballo ni en banderillas. He llegado un poco tarde a la plaza por culpa del mal servicio de autobuses que ofrece la empresa publica municipal de transportes TUSSAM. Una hora y diez minutos he estado esperando el 22. Han pasado tres autobuses repletos de feriantes y ninguno ha abierto para subir a los que estábamos en la parada. Gracias a que finalmente me he colado por detrás mientras se bajaba una señora he podido llegar con la corrida ya empezada, sino todavía estaría esperando al 22. No les cuento mi conversación con el chófer por no escandalizar, pero me hice el indignado con la escusa de que iba a trabajar y llegaba tarde. En fin, a lo que iba; que cuando llego a la plaza el toro está picado y lo que veo es un animal gordo  y axfisiado que no puede arrastrar su propia alma por el ruedo. El  Cid lo torea bien por el derecho, inicia la tercera tanda al natural pero ya no hay toro. Mata de pinchazo y estocada entera. El cuarto toro era bonito y serio por delante pero tenía abierta la boca ya antes de tomar la primera vara. Tras el primer puyazo claudica. Briega bien el Boni, se luce Alcalareño en banderillas y saluda montera en mano.  El Cid lo cita de lejos e intenta su faena clásica pero no tiene oponente, el toro es noble y embiste con la cara baja y fija pero no tiene fuerzas para repetir más de dos o tres veces ni aguanta la tercera tanda. Lo mata de estocada entera atravesada y un poco caída. 

El primero de Castella es un toro castaño bien presentado pero regordío, acochinado. Lo castigan con una vara trasera. Castella intenta un quite no se sabe de qué clase y sale de la suerte atropellado y con el capote rajado. Castigan más al toro con otra vara trasera, en medio de la columna vertebral. Javier Ambel se deja ver en dos buenos pares y saluda. Castella larga velas con el pico. Se da mucho tiempo entre tanda y tanda ¿Para que respire el toro o para pensar lo que tiene que hacer? Sigue despidiendo la embestida para afuera citado con el pico. Suena pitos y protestas de los inteligentes. Algún agradador del Cuatro Alto mira al Ocho para identificar a los talibanes. Termina Castella con un arrimón vulgar, muy aplaudido por los maníacos. Caza una estocada al paso tras pinchar. El quito toro tiene cuajo, es serio pero está disminuido de los cuartos traseros. No tiene fueras para entrar al caballo, se derrenga en la primera vara. Se duele en banderillas. Tiene fijeza y celo por embestir a la muleta pero por falta de fuerzas lo hace rebrincando. Castella, demostrando lo que vale, se descompone  y luego intenta vender la moto obligado mucho al toro para que claudique y lo exima de toda culpa. Mata con el descabello tras una estocada casi entera pero tendida.  Adiós Napoleón. 

Cuando el tercero de la tarde sale del recibimiento que le ofrece Talavante por chicuelinas lo hace renqueando y mostrando que no tiene fuerza en las manos. En consecuencia, no lo pican o simulan picarlo y le ponen las banderillas rápido y sin obligarlo. Llega con algo de fuerzas a la muleta, es noble, Talavante lo templa y manda por el derecho jugando magistralmentela la muñeca y rematando el de pecho al hombro contrario. Con la zurda saca un natural de antología. Tejera decide intervenir y suena una charanga que no se acopla con el toreo del pacense. Tejera hace demasiadas veces el papel de tonto de la película, el que entra e escena a destiempo, el del papel prescindible. El toro no aguanta una faena larga así que los pases de Talavante van a menos. Mata de estocada caída. Oreja poco exigente y de nuevo le regalan un gallo. En la cabeza de cada aficionado va tomando forma un pensamineto lúgubre.

Antes de que cante el gallo... 

El último toro tiene 597 kilos y es alto. Lo recibe Talavante con unas verónicas frías. Dobla las manos en la primera vara. Cuando lo ponen para la segunda sucede una escena curiosa. El toro es tardo y el caballo, que aunque a ciegas presiente el encuentro se rebela y quiere quitarse de la suerte, por eso levanta las manos y se sostiene sobre los cuartos traseros. Algunos confundidos creen que el picador se está luciendo y aplauden. Tras las banderillas el toro ya no tiene fuerzas, se para, cuando embiste pierde los pies. Lo mata Talavante de una estocada tras pinchar dos veces.  

... me negarás tres veces.

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