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domingo, 31 de enero de 2016

PRESENTACIÓN DEl LIBRO DE BELMONTE






El viernes 29 de enero, en el museo taurino Antonio Ordoñez, (plaza de toros) de Estepona, se presento el libro  de Juan Belmonte, "Por las caras del tiempo", de Jesús Cuesta Arana, que estuvo acompañado en la presentación por el   periodista Luis Rivas, Luis Parra "Jerezano", matador de toros, Carlos Cabrera, director del museo Antonio Ordoñez y el concejal de cultura del Ayuntamiento de Estepona. y donde se dieron cita aficionados de Estepona y de La Línea.
En la presentación  Jesús, comento que este libro es el trabajo de investigación de cinco años, recopilando datos de las personas mas allegadas a Juan Belmonte,


Al final de la presentación se le hizo entrega a los componentes de la mesa,  de un cuadro de la saga de los Duartes..



   

viernes, 25 de enero de 2013

TENTADERO EN LOS BARRIOS CON BELMONTE, SÁNCHEZ MEJÍAS Y JOSELITO (en la memoria)


Elena Pérez traía ayer en su blog UNA DEL DOS una interesante entrada sobre la faceta periodística de Ignacio Sánchez Mejías, quien, caso raro de honestidad, llegó a escribir alguna crónica de cierta corrida en la que él mismo actuó sin ahorrarse críticas a su labor y considerando excesivos los trofeos otorgados por la presidencia. Entre los artículos periodísticos elegidos para mostrarnos la calidad literaria de don Ignacio, Elena Pérez ha tenido el buen gusto entrasacar uno que nos situa en un atardecer de mediados del mes de abril de 1925 en el cortijo Las Utreras de los hermanos Gallardo, en Los Barrios, durante un tentadero en el que actuó Juan Belmonte y en el que, con el paisaje del Campo de Gibraltar de fondo, Sánchez Mejías evoca a Joselito. 



LA HORA DE BELMONTE Y GALLITO

Fue un atardecer de la feria valenciana cuando Gregorio Corrochano descubrió, con su visión poética, que Belmonte tenía una hora para sus grandes faenas. Era la hora del crepúsculo, cuando la luz se marchaba de la plaza de toros,y todo queda en el bravo espectáculo saturado de un color raro e indefinido, que sólo acertara a descrbir la milagrosa paleta de Ignacio Zuloaga. No se sabe si era que el ambiente hablaba al espíritu del artista o era la casualidad, esa caprichosa señorita origen de tantas cosas misteriosas, la que así lo ordenaba; el caso es que precisamente a esa hora hizo siempre Belmonte sus faenas cumbres.

Hoy fuimos al tentadero de los Gallardo. La invitación nos la hicieron anoche por teléfono aquí en el Hotel Cristina, donde nos hospedamos. Mañana, después de comer en “las Utreras” tentaremos las hembras.

Salimos del hotel y en automóvil vamos a la finca de los Gallardos. “Las Utreras” tiene una casa blanca que mira a Gibraltar desde la falda de una loma. A un lado el monte de la torre, cuahado dejardines, refugio de un gentleman de la familia Larios; más abajo, Guadacorte, la mansión señorial de los Marciales, una de las más bonitas del mundo, sueño de un artista que pareció presentía, al trazarla, que habían de habitarla esas muchachas tan bonitas, princesas encantadas en el verde laberinto de Guadacorte, y que un día no sé por qué obra de magia partieron de aquí amazonas en briosos caballos.

Todo se presta a la leyenda; la misma casa de “Las Utreras” nadie sabe aquí cómo se hizo. Unos dicen que la mandó hacer una mujer española que tenía amores con un militar de la fortaleza británica. Otros, que fue el militar quien eligió el sitio para regalo y comodidad de su enamorada. Yo creo que fueron los dos, u otros dos cualquiera, los que a un mismo tiempo y en un día como éste, idearon labrar este caserío de “Las Utreras”. ¡Vaya usted a saber! De lo que no cabe duda es de que fueron dos enamorados los que eligieron el sitio y labraron la casa.

Más de mil personas presenciaron la faena de la tienta. De diecinueve becerras que se tentaron, ocho fueron buenas. Esa proporción sólo se da en las ganaderías muy bravas. Yo que presencié otros tentaderos de esta ganadería en oder de su anterior dueño, me atrevo a asegurar que nunca hasta ahora dio esa proporción de bravura.

Ya finalizada la faena, una eralilla cárdena salió a la placita y, con mucho brío y mucho coraje, se arrancó varias veces al caballo de la tienta. Manó sangre de los puyazos y como una sierpe se deslizó hasta la pezuña. Se iba el día. Unas nubes grises y otras rosadas parecían caminar por los lomos de Sierra Carbonera. El monte bajo está cuajado de flores amarillas; la casa blanca de la vega y los verdes pinares tienen un color raro e indefinido. Belmonte sale de un burladero y con un capotillo engaña una y otra vez a la becerra cárdena. Juntas sus manos lleva el capote en semicírculo por debajo de la cadera con ese ritmo suyo que tan claramente se manifiesta en la media verónica. Los últimos destellos del sol se reflejan, como un símbolo, sobre la seda roja de su capa. Es la hora de Belmonte. Poco a poco nos envuelve la noche y regresamos a Algeciras.

Rendidos por el ajetreo del día nos retiramos pronto a descansar. Hay luna creciente. Abrimos el balcón y contemplamos, un momento, el parque que rodea el hotel. Está solo. Todo el suelo es de plata. Así lo hizo la luna. En el fondo hay unas palmeras y unos cipreses. El viento y el mar enmudecieron esta noche. Todo es silencio en el jardín… ¿De quién será esta hora? Yo sin saber por qué, evoco en ella el recuerdo de Joselito…”

La Unión, 16 de abril de 1925

jueves, 10 de enero de 2013

EL CARTEL DE LA MAESTRANZA PARA EL 2013


Ayer se presentó el cartel que anunciará las corridas de toros de la temporada 2013 en la Plaza de Toros de Sevilla. Se trata de un retrato de Juan Belmonte, del que se cumplirán 100 años de su alternativa, a cargo del gaditano Hernán Cortés. 

Vistos los mamarrachos de años anteriores, (el Pinchito de Barceló, la Mosca en el yogurt, el Casco vikingo, el Torero del TBO y otros) este año el cartel es discreto y correcto, píctórica y políticamente, así que seguramente guste a la mayoría y no reciba muchas críticas contrarias. 

Lo que no van faltando ya son las explicaciones un tanto extrañas e innecesarias para convencernos de la catagoría artística del retrato. Ya el año pasado nos dieron una buena ración de exegesis artítica para explicarnos nada más y nada menos que lo que hacía Gallito montera en mano junto a la barrera, brazo en alto y mirando al tendido era brindar. Este año las explicaciones no versán sobre el significado del cartel, sino sobre su proceso creativo. Tampoco ha hecho falta que lo haga un filósofo, ha sido el propio autor quien ha manifestado haber estado nada menos que tres meses en trance y soñando con Belmonte todas las noches hasta haber completado la obra.

Se ve que aun tiene su público la leyenda de que los genios crean bajo un estado alterado de conciencia y  no gusta reconocer que una obra de arte sea el fruto de meses de duro trabajo. En cualquier caso la confesión pone los pelos de punta y nos preguntamos si el autor estuvo en el mismo estado hipnótico y en tan constante comunicación onírica con los personajes durante la composición de los retratos de Fraga Iribarne, Felipe González , Aznar, Miguel Roca Junyent o doña María Teresa Rudi, por citar solo algunos de los hororables protagonistas de la galería pictórica de Cortés. 

Junto al mito del arte como fruto exclusivo del genio inefable y no de la técnica ni de la disciplina, argumento tan querido por ciertos taurinos, se nos vende también la perla de que don Hernán Cortés es un pintor de corte. Desde luego que algúnos retratos de las reales personas tiene hechos pero creemos que no puede considerársele pintor de cámara, que es lo quizá quiera decirse y que es lo que fueron Velázquez y Goya, por citar sólo los más señalados, si es que se le quiere
relacionar con ellos de alguna forma.

Y es que viendo la obra de Cortés, más que de la corte, cosa que no existe en la España de Juan Carlos, quizá para disgusto de los gentilhombres de cámara y guerra de la Real Maestranza, habrá que convenir que don Hernan es el pintor de las Cortes. Así desde ahora, Juan Belmonte, héroe trágico y existencialista por mor de la literatura y el suicidio, compartirá el honor de haber sido dibujado por el retratista de los padres de la patria que han constituido la corte de los milagros de la última restauración, en fondo neutro, como de papel de estraza, por aquello de la corrección política. Entre todos estos yo elegiría del mismo autor a otro que también fue torero, más trágico que el Belmonte de mentón y montera, el Suárez de labios apretados y mirada desconfiada, como mirando desde el burladero. 

viernes, 26 de octubre de 2012

JUAN BELMONTE por MARTÍNEZ DE LEÓN

Media verónica de Belmonte

Dehesa de Tablada,
Belmonte toreando desnudo, ilustración para el "Juan Belmonte, matador de  toros y sus hazañas" de Chaves Nogales (1936)

PREMONICIÓN: Belmonte visto por sí mismo. Fragnmento de una conversación entre Juan Belmonte y andrés Martínez de León a la vista de un dibujo de éste



-Ya que no se me concedió la gracia de  morir en el ruedo como José, hubiera querío hacerlo como ese jinete en el campo de Gómez Cardeña: a caballo, y garrocha en mano.
-¡Por Dió, Juan...! nunca pensé que me dirías una cosa así...
-No desearía otra muerte, Andrés. Pero sé que es mucho pedí...
Leer el artículo completo en FUNDACIÓN MARTÍNEZ DE LEÓN 

martes, 2 de octubre de 2012

LA RIVALIDAD ENTRE JOSELITO Y BELMONTE (I)


Nuestro medium acudió a Sevilla, como los buenos, para presenciar la alternativa de Gallito chico. El espíritu errabundo de nuestro misterioso compañero vagó por las calles de la ciudad del Betis, descubriendo interesantes aspectos taurino-sociales (¡¡...!!). Y luego de asistir a las corridas y notificarnos su profundo juicio crítico, dedicóse en la sombra a desentrañar el belmontismo. Nuestro compañero cuenta y no acaba acerca de sus observaciones. Declara noblemente que Juan Belmonte tiene un partido enorme en Sevilla. El pueblo novelero, adorador de efímeros coletudos, luego de elevar a Joselito el Gallo, vuelve sus ojos hacia Belmonte, rodándole de una aureola sobrenatural. Pocas veces se ha visto en Sevilla una exaltación parecida a la que ahora existe en torno a este torero. [...]. De Belmonte hemos oído en Sevilla cosas asombrosas. Una serenidad inverosímil parece que preside los apretadísimos lances del flamante lidiador. El valor temarario y la sobriedad en el adorno dan una resultante que electriza a los públicos y hacen del diestro un ser sobrenatural. Hasta aquí lo escuchado en conversaciones aisladas por nuestro compañero. Lo presenciado es más estupendo todavía. Juan Belmonte, ídolo popular, es seguido por una muchedumbre y piropeado por las mujeres. Trozos de su ropaje, cortados por manos fanáticas, son conservados como taurina reliquia. Y este prestigio de su persona da sombra a las más encumbradas personalidades hispalenses. Sólo así se concibe que todo ex ministro como don Pedro Rodríguez de la Borbolla se dispute el honor de llevar en sus carruajes al héroe popular y que el maestro Ricardo Torres Bombita se retrate con el nuevo astro para que el grupo reproducido en la prensa ilustrada le atraiga el favor del hechizado pueblo sevillano. Tan exaltada admiración, que no creeriamos a no haber presenciado el duende de esta casa manifestarse del modo pintoresco que verán ustedes por las adjuntas viñetas. Sevilla dividida en joselitistas y belmontistas, aparece condecorada con los atributos de cada bando prendidos en la solapa. La insignia de los partidarios del niño de Gelves es un gallo de metal con la cara del torero gitano. La de los incondicionales del hombre de Triana es una hojita de parra con tres florecillas, una roja, otra amarilla y otra lila: la flor del Belmonte, que dicen los interesados. Según ha observado nuerstro medium, hay belmontistas que se tapan la flor para saludar a los Gómez, y hay gallista que estrecha la mano de Belmonte con el gallo tapado. Y los hay, en cambio, que no salen a la calle sin herraminetas, por si hay que argumentar en pro de la insignia de la solapa. De todos modos hay que convenir que estas luchas no dejan de ser solapadas.  

The Kon Leche, Madrid 6 de octubre de 1912
(Una semana después de la alternativa de José)

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