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jueves, 11 de abril de 2013

LAMA DE GÓNGORA SALVA EL HONOR DE SEVILLA

10 de Abril de 2013
Plaza de Toros de Sevilla. 2º de abono
Seis novillosde Juan Pedro Domecq y Parladé para Gonzalo Caballero, Sebastian Ritter y Lama de Góngora

Antonio Muñoz, segundo picador de la cuadrilla de Ritter, puesto en apuros por el segundo de la tarde
Foto. ÁLVARO PASTOR TORRES
Los novillos de Juan Pedro Domecq y Parladé que se corrieron ayer en Sevilla carecieron de trapío y fuerza. Con esto se dice todo sobre el ganado. Los novilleros tampoco cumplieron con el nivel mínimo que se supone a un festejo con el que se inicia la Feria, con la honrosa excepción de Lama de Góngora. Suponemos que con espectáculos de ínfima calidad como el de ayer pretende la empresa recuperar las pérdidas que declaró el pasado Domingo de Resurrección, a pesar de que en aquella ocasión se colgó en taquillas el no hay billetes. Poco falta para que nos digan a la cara que puesto que aquello nos lo regalaron, esto nos lo debemos de tragar sin rechistar.

Con este de ayer llevo ya conocidos tres Ritters. Uno, un buen lateral derecho danés al que el doctor Bilardo no dejó saltar al Sánchez Pizjuan hasta que aprendió suficiente español. Otro, un alemán que estudiabamos en Geografía, padre remoto de la teoría del lebensraum, el espacio vital. A este otro Ritter de ayer, acastellado en el porte y la pelambre, le suponemos, por colombiano, un excelente español pero una nula habilidad espacial. Ya nos pareció desorientado en el paseillo y hasta en el callejón, pero es que delante, o habría que decir mejor encima de los novillos, no encontraba el sitio. No debería volver a pisar esta arena hasta que aprendiera un poco más.

A Caballero lo hemos visto tres veces por aquí en poco tiempo. El año pasado en Feria hizo de martir cristiano ante unos leones de Fuentymbro y salvó la vida milagrosamente. En San Miguel uno de Juan Pedro le dió una buena tunda y esto le valió luego el premio de una tertulia que se emocinó al ver que sobrevevía. Hoy al tercer intento de verónica a uno de Parladé ya estaba ocupando el espacio aéreo y  después de un aterrizaje forzoso tuvo que soportar que el novillejo le pisara el pescuezo. Lo peor de todo es que se recuperó y se puso un rato a codillear y a echarse los bichos encima. Inventó una forma nueva de recibir a portagayola, que consiste en quedarse de pié y quieto con la capa por detrás del cuerpo y cuando sale novillo del chiquero esperar a que éste elija entre matarlo a él o embestir a la capa, pero sin moverla para desviar el viaje sino dejándolo todo al libre allbedrío del bruto. Con todo esto y viendo que aun vive y que lo ponen a torear, se comprende que el muchacho tiene buenos padrinos tanto en la tierra como en el Cielo.

Lama de Góngora hizo lo único bueno de la tarde que fue dejar detalles y apuntar maneras. Demostró que tiene principios y fundamentos, por eso hay hay que esperarlo y darle tiempo paraque madure. Puede pesarle demasiado que algunos quieran verlo hecho ya un figura. Falló demasiado con la espada pero su actuación, aun discreta, sirvió de consolación al público y salvó el honor de la Plaza. 

viernes, 3 de agosto de 2012

FINAL DE LAS NOVILLADAS DE PROMOCIÓN EN SEVILLA (2012)

LAMA DE GÓNGORA PROCLAMADO TRIUNFADOR  de un certamen que, según los más afamados crítico taurinos sevillanos, a base de botellines y tortilla de patatas está llamado a hacer resurgir de sus cenizas a la Tauromaquia.

Jueves 2 de agosto de 2012
Plaza de Toros de Sevilla
Final del ciclo de novilladas sin picadores
Cuatro erales de don Juan Pedro Domecq y dos de Parladé para Miguel Ángel León, Alejandro Pavón y Lama de Góngora


Junto a la almohadilla amarilla de rayas rojas, ningún abonado sevillano deberá caminar la próxima temporada por la calle Adriano o el Paseo Colón sin este nuevo distintivo de buen aficionado

Lleno casi absoluto en la plaza de toros de Sevilla. Sólo faltaron por ocuparse algunas gradas de sombra. Una hora antes no se podía entrar en ninguno de los bares de los alrededores, lo que es un perfecto indicador de la gran cantidad de público que acudió anoche a la final de las novilladas económicas. Muchos se congratulaban del éxito de público y bendecían la permisividad en dejar acceder a la plaza con comida y bebida como una de las claves en lo que denominan “el resurgir de la afición” o la “nueva tradición sevillana de los toros de julio”. En mi grada sin embargo, la docena de anticuados aficionados que ayer ocuparon sus asientos acudieron todos desprovistos de neveras y “tuppers” y ninguno pidió orejas, con lo que pusieron en serio peligro el futuro de la fiesta nacional. Por mi parte, si alguna vez decido sumarme al movimiento sevillano de regeneracionismo taurino, lo haré provisto de una bota de vino, una telera de Alcalá de un kilo y una sarta de chorizos, que considero avíos más apropiados para una abono tan largo como el de la Plaza de la Maestranza. 

No estoy yo tan seguro de que vuelva tanto público a la plaza cuando haya que pagar un precio más alto por las entradas y, sobre todo, cuando no se pueda pasar por la puerta con botellas de cerveza y tortillas de patatas, es decir, cuando volvamos a la normalidad. Ayer una entrada en una grada de sol valía 5 ó 6 euros y aún así decían unos jóvenes que ocupaban unos asientos en la nuestra que era la primer a vez que venían a una novillada económicas ya que la situación no está como para sacar entradas para los toros todas las semanas, por lo que se habían reservado para ver “la cremme de la cremme “ (sic). Supongo que se referían a que se habían reservado para ver la final del ciclo, así que veamos ya lo que ocurrió en tan “cremosa” e ilusionante ocasión.

Don Juan Pedro Domecq trajo seis erales, cuatro de la ganadería que se anuncia a su nombre y a los de sus antepasados homónimos y dos (1º y 3º) con el hierro de Parladé. Además de la variedad de hierros, hubo variedad de capas, pelos y de conformaciones. Se ve que no tiene don Juan Pedro en ninguna de sus dos vacadas seis erales parejitos para presentarlos decentemente en Sevilla. Sobre el comportamiento, lo propio de la casa, nobleza, flojedad y en algún caso cierta acometividad (1º y 4º).

Miguel Ángel León, de Gerena, vestido de balco y oro, destacó sobre los demás componentes de la terna toreando con la capa al recibir a sus novillos y en los quites en a los de sus compañeros. Le tocó en suerte un primer novillo castaño, bociblanco y tocadito de pitones. El eral fue algo blando y por el pitón derecho no tenía recorrido, lo lanzaba hacia arriba a medio pase, lo que provocó que León enganchara varías veces y no rematara las suertes, quedándose descolocado y fuera de cacho sin poder ligar. Sin embargo, por el izquierdo el novillo embestía pronto y con franqueza así que León le ligó dos buenas series de naturales bien rematados con el de pecho. Lo mató de una estocada atravesada a la altura de la paletilla y aunque hubo petición de oreja el presidente no considero oportuno conceder ningún trofeo así que se conformó León con salir al tercio a recibir una ovación.

Turno para el sevillano Alejandro Pavón, de azul y oro, que se enfrentó a un segundo novillo jabonero muy flojito y con tendencia a quedarse, por lo que  Pavón no pudo terminar ni rematar ningún pase y mucho menos ligarlos. Se alargó demasiado en estos intentos y al final oyó un a viso mientras trataba, con poco acierto, de matar al animal. Silencio.

Lama de Góngora, de verde claro y oro, era la expectación de la tarde, no en vano había salido hacía dos semanas porla Puerta del Príncipe, ha resultado triunfador del ciclo de promoción de la AAET “Pedro Romero” y es tanto lo que se ha escrito sobre él en la prensa taurina sevillana que cuando sonó el clarín para anunciar que salía el tercero de la noche, muchos soltaron los botellines y los filetes empanaos y comenzaron a sisear pidiendo silencio y atención para ver la presumible maravilla que iba a acontecer en el ruedo. Y lo que pasó es que salió un eralito con la divisa amarilla de Parladé que el prospecto decía que era tostao chorreao y que con la luz eléctrica se veía negro. El novillo se frenaba en el capote, por lo que no hubo especial lucimineto en la recepción. Comprendió Lama de Góngora la calidad de duro de patas y quedado del eral así que comenzó la faena de muleta genuflexo, dominándolo por bajo con derechazos mandones. Lo sacó a los medios para que no buscara refugio y allí alterno pases naturales buenos con algunos enganchados pero siempre con muy buena disposición. Como el novillo se iba quedando y no quería pasar, la faena fue discontínua y la estocada con la que mató al eral caída así que no se comprende por qué el señor presidente no mantuvo la misma firmeza que había demostrado ante la petición de oreja tras la muerte del primer novillo de la noche; la concesión de la oreja a Lama de Góngora hubiera sido justa si se la hubieran dado también antes a León.

Tras la vuelta triunfal de Lama de Góngora salió Miguel Ángel León dispuesto a no dejarse ganar la partida así que se arrodilló delante de la puerta del toril para recibir al cuarto de la tarde a portagallola. Salió un eral negro mulato, bragao corrido y abierto de cuerna al que después de la preceptiva larga cambiada recogió rápidamente con la capa para aplicarle unas cuantas verónicas vibrantes y muy jaleadas. Inició la faena de muleta de rodillas en los medios y hasta ahí mantuvo el interés y la emoción ya que el eral fue otro de los buenecitos de la noche pero embestía con un punto de genio y un meneo de cabeza incómodo, circunstancias a las que no supo sobreponerse León, discurriendo toda la faena entre continuos enganchones. Volvió a matar de forma infame dejando un golletazo caído y delantero, lo que no le impidió dar la vuelta al ruedo.

El quinto de la noche dicen que fue tostao chorreao, yo no apreciaba el color del pelo a esas horas desde mi grada, lo que sí aprecié es que salió abanto, huidizo y que berreaba cuando se veía obligado. Pavón volvió alargarse sin lograr ningún brillo con el mansito, que al final sin embargo se fue dejando en la muleta. Mató mál, de un sablazo muy caído aunque en realidad el que mató al eral fue el Lebrija, de un certero cachetazo después de que se echara herido el animal.

El sexto novillito de la noche fue colorao, bociblanco y ojo de perdiz, muy flojito, parado y noblón. Lama de Góngora se alargó mucho intentando practicar lo del cartucho de pescao y el citar al natural de frente y con los pies juntos pero la falta de fuerzas del novillo no le dio ocasión de lucirse. Mató de otra estocada caidísima después de pinchar tres o cuatro veces y saludó desde el tercio.

martes, 24 de abril de 2012

PLAZA PORTATIL DE LA REAL MAESTRANZA, BORREGOS DE DANIEL RUIZ

Lunes 23 de abril de 2012. Plaza de Toros de Sevilla. 12º festejo de abono

Nauseabundo encierro de Daniel Ruiz, al que apeo el tratamiento de don ya que ayer faltó al respeto a todos los que pagamos nuestras entradas para ir a ver la porquería de corrida de toros que trajo a Sevilla. Una corrida de toros pude salir mansa, porque puede ser condición del ganado bravo el mansear, pero lo que no puede estar es mal presentada y falta de fondo físico o, simplemente, no puede estar enferma. El primero era bizco y flojo, fue devuelto y salió un sobrero de Parladé solo un poco menos flojo. El segundo debía pertenecer a otra especie, quizá era un novillo de cebú o un okapi pequeño, más que morrillo tenía giba y era estrecho de sienes por lo que aparentaba tener cuernos, además  no claudicó porque Manuel Cid no le puso la pica. El tercero estaba bien hecho pero era pequeño, anovillado y se cayó al suelo en la segunda vara, lo devolvieron y salío un sobrero de Montealto cuajado y bien presentado pero sin casta. El cuarto fuertemente protestado por anovillado. El quinto salvó el expediente por tener algo de cara. El sexto fue flaco y con cara de becerro, más propio de una portatil de pueblo que de la Plaza de Sevilla.  

Con semejantes desechos tres presuntas figuras del toreo se dedicaron a hacer como que toreaban. Sebastián Castella, ya lo he dicho con ocasión de su anterior actuación, contagia su frialdad al público, al menos a los aficionados. Nadie espera que haga algo de provecho. No se entiende porqué es una de las bases del abono. Silencio en el primer toro, el sobrero de Parladé.  Por intentar dar unos cuantos pases enganchando siempre la muleta por carecer de temple y dejando que los borregos de ayer se la puntearan, le concedieron el inexplicable honor de saludar desde el tercio tras dar muerte a su segundo. 

Cayetano quiso agradar y se fue a recibir al primero a portagallola, le dió una larga cambiada y lo recogió muy bien con  verónicas vibrantes. Ahí se quedó todo. No se picó al extraño animal que le había tocado en suerte, aunque quiso darle importancia, escenificando como siemrpe lo accesorio y no haciendo nada de lo fundamental. Lo mató de una estocada trasera y salió a saludar al tercio muy aplaudido por el mujerío y los encorbatados ocasionales. En su segundo, muy protestado por chico y al que tampoco se picó, desplegó una tauromaquia insulsa y vulgar en la que, como sus compañeros, demostró incapacidad para templar y mandar y todo acompañado por una fuerte división de opiniones en los tendidos, unos pitaban y otros aplaudían. Mató de pinchazo y media. Suponemos que su aparición en La Maestranza le servirá para seguir vendiendo relojes, colonia, ropa y calcetines. 

Daniel Luque va cuesta abajo. Se equivoca con este ganado. Debería optar por hierros encastados porque tiene capacidad e inteligencia para entenderlo, someterlo y agradar a los aficionados. Se estrelló con dos borregas que no tenían un pase ni trasmitían emoción. Como siga así se le pasa la Feria en blanco. 

El público volvió a tener una actitud lamentable. Se aplaude todo, un pinchazo en hueso, un par de baderillas a toro pasado o una caida del picador y, por supuesto, que no se pique a los toros. Comentaba un compañero de localidad que el silencio de Sevilla es un mito, una sublimación de la actitud que en otro tiempo mantenían un público entre los que había mucha gente acostumbrada o familarizada con las faenas camperas y los tentaderos, donde se guarda silencio y quietud para no duistraer a los animales. Hoy día la mayoría de la gente no sabe lo que está viendo y guarda silencio por ignorancia. Decía el mismo vecino, que cada vez hay menos aficionados en la plaza y más público ocasional, que sólo va una vez o de vez en cuando va a los toros a ver a las figuras mediáticas como a Cayetano. 

Azul Soraya. Fue el cometario del día, a falta de cosas realmente interesantes, el color del vestido de José Chacón, segundo de la cuadrilla de Sebastían Castella. Aparecía escrito en el programa como "azul soralla", pero debe ser una confusión con Sorolla, por aquello de los colores y los pintores. En realidad se llama así a una tonalidad de azul en honor de los ojos de la princesa Soraya, primera mujer del Sha de Persia, que debía tenerlos preciosos. Como la corrida de ayer fue una mierda, dicho con perdón y todas sus letras, y no tenemos fotógrafo nos consolamos ilustrando esta crónica con una foto de la princesa persa. 


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